¡Hola! Ya tenemos página.
Después de darle mil vueltas a cómo crear un sitio web sin tanto rollo, por fin contraté el hosting y le di vida a este espacio.
Durante por lo menos 4 meses me abrumaron preguntas como: ¿Para qué lo hago? ¿Por dónde empiezo? ¿Dónde busco más información? Bla, bla, bla…
Y en lugar de actuar, me quedé ahí: esperando, esperando y esperando.
Hasta que me cansé.
Entré a Google y simplemente tecleé: “Promociones de verano para dominio y hosting“.
Terminé eligiendo HostGator, no por un análisis complejo ni por experiencia previa, sino porque me harté de posponer las cosas y de no construir algo por y para mí.
Si soy honesto, no había empezado porque ni siquiera me daba el permiso de intentar.
¿Sabes cuánto me tomó romper ese ciclo? Exactamente 30 minutos.
Sentarme, buscar, pagar, jugar con la plantilla y empezar a crear (incluyendo preguntarle a Gemini cómo lograr un diseño minimalista y sin complicaciones).
Esto es como todo lo que vale la pena en la vida: un trabajo en progreso.
Es darte tiempo, experimentar y corregir sobre la marcha.
¿Cómo vas a saber si algo funciona si no das el primer paso? ¿Acaso tiene que ser “perfecto” o “superviral” desde el primer día?
Yo creo que se trata de hacer y probar.
Seguro cambiaré el diseño y el contenido más adelante, pero eso será en otro momento.
Hoy, el objetivo era terminar de escribir y disfrutar.
Primera entrada lista.